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Las prelaturas personales: una explicación al alcance de todos

Javier Hervada

EUNSA
Pamplona, ??2012
80 págs.

Javier Hervada es catedrático emérito de Derecho Canónico y autor de numerosas publicaciones científicas, sobre todo del ámbito jurídico. En la presente obra, se ocupa de la figura jurídica-canónica de las prelaturas personales. El image-4de2320d479b83749ed4d48700347ac8interés del tema es bien evidente: las prelaturas personales fueron creadas novedosamente por el Concilio Vaticano II, para que se ocuparan de peculiares tareas pastorales. Se diferencian de las prelaturas territoriales –que ya existían desde siempre– en que éstas llevan a cabo las tareas propias de una diócesis, con un prelado con jurisdicción sobre los fieles que habitan en un territorio.

La exposición que el profesor Hervada hace de esta figura jurídica y pastoral no puede ser más sencilla: consiste en una conversación del autor con un amigo que le pide que le explique de una manera comprensible qué es una prelatura personal; el autor le responde que hará lo que pueda, pero que las cosas técnicas –de técnica jurídica, en este caso– se han de explicar con términos técnicos y le pone el ejemplo de una señora que le pidió al gran Einstein que le explicara la teoría de la relatividad; el sabio lo intentó dos veces y, en ambos casos el resultado fue un fracaso. En una tercera ocasión, se lo explicó de la manera más comprensible del mundo, y la señora le expresó su satisfacción, y entonces Einstein le dijo: «pues esto no es la teoría de la relatividad».

Resumiendo, veremos brevemente los pasos que da Javier Hervada para explicar a su amigo qué son las prelaturas personales :

- En la Iglesia, hay una organización pastoral fundamentada en el sacramento del orden.

- Esta organización pastoral está formada por lo que se llama circunscripciones eclesiásticas.

- Las circunscripciones eclesiásticas están formadas siguiendo una jerarquía (un obispo, los presbíteros y los diáconos) y un pueblo de fieles.

- La diócesis es el modelo ejemplar de todas las otras circunscripciones eclesiásticas. Las diócesis son Iglesias particulares, porción del Pueblo de Dios que es la Iglesia Universal. La cabeza de una diócesis es el obispo diocesano.

- Las prelaturas son circunscripciones eclesiásticas que tienen a su cabeza, no un obispo sino un prelado con jurisdicción casi episcopal, es decir propia de un obispo. Algunas veces, por las características de la prelatura, el prelado es a la vez obispo.

- Las prelaturas pueden ser, como ya se ha dicho, territoriales o personales.

- Los dos últimos capítulos del libro están dedicados, uno específicamente a las prelaturas personales, y el otro a la única prelatura de este tipo que ha sido erigida por la Iglesia hasta el momento presente: la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.

- Las diferencias entre las prelaturas territoriales y personales son muy grandes, las primeras se parecen más a las diócesis, se dedican a la cura pastoral ordinaria de la Iglesia y sus fieles están delimitados por un territorio, mientras que las segundas se dedican a una tarea pastoral peculiar en función de la cual serán sus fieles. Las prelaturas personales se parecen a los ordinariatos, por ejemplo: el ordinariato castrense o militar, que lleva a cabo el cuidado pastoral de los militares y de sus familias allí donde se encuentren.

- En cuanto a la Prelatura Personal de la Santa Cruz y Opus Dei, hay que decir que es una circunscripción eclesiástica formada por un prelado, que en este caso es también obispo, los presbíteros incardinados en la prelatura y los fieles laicos incorporados a la prelatura. Ésta se rige por la legislación general sobre las prelaturas personales y por los estatutos propios dados por la Santa Sede.

- La labor pastoral peculiar de la Prelatura del Opus Dei es promover entre todos los fieles laicos y potencialmente entre todos los hombres y mujeres, la llamada universal de Cristo y de la Iglesia, a la santidad y apostolado en medio del mundo y mediante el trabajo profesional de cada uno y todas las demás circunstancias familiares y sociales, corrientes y normales de la vida. También se dirige esta tarea pastoral a los sacerdotes seculares. Para alcanzar este fin, la misión de la Prelatura consiste en dar la necesaria formación espiritual, teológica y apostólica, que dura toda la vida.

Joan Garcia Llobet

 

  • 15 junio 2012
  • Javier Hervada
  • Número 42

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